domingo, 8 de julio de 2012

Consumacion


NICOLAS BRAVO.

(Chilpancingo, 1776 - id., 1854) Militar y político mexicano que fue presidente de la República entre 1842 y 1843 y en 1846. Fue hijo de un rico hacendado criollo, en un ambiente de rechazo crítico a las actuaciones de la corona en Nueva España.

Su padre Leonardo y un hermano suyo participaron en los primeros levantamientos insurgentes, por lo que en 1810, en plena juventud, Nicolás Bravo decidió incorporarse a las fuerzas rebeldes mandadas por su padre, pasando en mayo del año siguiente a servir a las órdenes de Hermenegildo Galeana, líder insurgente en el vecino Estado de Morelos. Participó en diversas acciones, tanto en su tierra natal (actuando en la vanguardia del ataque al pueblo de Chichihualco, donde tenía la hacienda su familia) como en el Estado de Morelos, pero también extendió sus correrías hasta Veracruz, distinguiéndose en la defensa de Cuatla, a las órdenes del general Morelos.

En el desarrollo de estas acciones, Nicolás Bravo adquirió la reputación de soldado "generoso y magnánimo" (según don Lucas Alamán), al perdonar la vida y otorgar la libertad a los 300 soldados realistas que en agosto de 1812 habían caído en su poder en San Agustín del Palmar, cerca del puerto de Veracruz. Se dio la coincidencia de que poco después recibió la noticia de la prisión de su padre y la oferta de indulto del virrey si se arrepentía y presentaba. Nicolás Bravo decidió liberar a los presos en lugar de fusilarlos, para diferenciar la causa de la Independencia de la barbarie virreinal, según relato del mismo a Lucas Alamán. Algunos autores llamaron a este gesto "la venganza de Bravo".

Fue uno de los oficiales que mayor prestigio y victorias ofreció a los seguidores de José María Morelos, al que acompañó en la toma de Oaxaca y en el sitio de Acapulco. Acantonado en Chilapa, siguió desde las tierras del sur las vicisitudes de la insurgencia y la convocatoria del Congreso en Chilpancingo, donde apoyó el nombramiento de generalísimo a favor de Morelos, su caída posterior tras la derrota de Valladolid y la dispersión del Congreso.

Republicano convencido, se opuso sin embargo en 1823 a las pretensiones del nuevo mandatario y, junto con Vicente Guerrero, dirigente del ala más liberal de la insurgencia, escapó de la capital y se adhirió a la revuelta encabezada por Santa Anna en Veracruz. Se enfrentó con Guerrero al brigadier Armijo y fue derrotado en la batalla de Almolonga (25 de enero de 1823), entre Chilapa y Tuxtla. Tras numerosas acciones, formó con Antonio León una Junta de Gobierno en Oaxaca e hizo su entrada en Puebla, al frente del ejército llamado "libertador". Unido a los demás líderes republicanos, consiguió la renuncia del emperador a comienzos de 1824.

En la división política que siguió a la deposición de Iturbide, Nicolás Bravo fue considerado uno de los primeros dirigentes de la masonería escocesa, conservadora y centralista, frente a los grupos seguidores del embajador Joel R. Poinsett, adheridos al rito yorkino, federalista y radical. Tras la aprobación de la Constitución, el congreso lo nombró miembro del poder ejecutivo que sucedió a Iturbide, cargo en el que cesó el 1 de octubre de 1824, al producirse la subida al poder de Guadalupe Victoria, que lo designó vicepresidente. Representaba a la facción moderada, inclinada hacia una solución borbónica y monárquica; y al cancelarse los artículos del Plan de Iguala que abogaban por ella, encabezó el partido conservador, que pretendió instaurar una República indivisible y centralista.




Vicente Guerrero

Insurgente y después presidente de la República. Nació en Tixtla, en lo que hoy es el estado de Guerrero. De familia campesina pobre, era mestizo con fuerte porcentaje de sangre negra. Tuvo escasa instrucción y se dedicó a las actividades agrícolas y a la arriería. Comenzó su carrera militar a las órdenes de Galeana en 1810.

      Como capitán lo comisionó Morelos para atacar Taxco. Se distinguió en la acción de Izúcar, el 23 de febrero de 1812, donde lo derrotó el brigadier Llano. Siguió a las órdenes de Morelos y combatió en el sur de Puebla.



      Después de la derrota de Puruarán, se le comisionó para combatir en el sur, a donde se dirigió con un solo asistente. Se enfrentó al jefe virreinal José de la Peña, que mandaba 700 hombres, con numerosos habitantes sureños, a los que armó con garrotes. Lo derrotó, hizo 400 prisioneros y obtuvo gran cantidad de armamento. En todos los combates en que participó mostró un valor extraordinario; a veces recibió tiros a quemarropa y peleó con arma blanca.



      A partir de 1816, tras la muerte de Morelos, declinó la lucha insurgente y pocos jefes siguieron combatiendo: Guerrero fue uno de ellos. Fue derrotado en la Cañada de los Naranjos, pero luego venció a Zavala y Reguera en Azoyú. Varios jefes independientes comenzaron a acogerse al indulto. El virrey Apodaca comprometió al padre de Guerrero para que su hijo dejara la lucha. El insurgente se negó a ello y fue cuando pronunció la conocida frase: "La Patria es primero".



      Con pocas tropas siguió la lucha en la región montañosa ahora comprendida en el Estado que lleva su nombre. Junto con Pedro Ascencio mantuvo un foco de insurrección. Por ello, cuando Iturbide puso en ejecución sus planes para la independencia, marchó al sur a combatir a Guerrero y Alquisiras. El intento fracasó, pues en los encuentros que tuvieron, la peor parte la llevaron los realistas.



      El 10 de enero de 1821 Guerrero recibió de Iturbide una invitación para conferenciar sobre la Independencia. Se reunieron en Acatempan y el jefe insurgente convino en luchar al lado de sus antiguos enemigos, ocupando un lugar subalterno.



      Aunque Guerrero reconoció a Iturbide como emperador pronto lo combatió, en unión de Bravo. El 23 de enero se batió en Almolonga contra las fuerzas imperiales mandadas por Epitacio Sánchez, quien murió en la acción, aunque logró derrotar a sus adversarios.



      Desde 1821 Guerrero había alcanzado el grado de general de división. A la caída de Iturbide, fue, del 1 de abril al 10 de octubre de 1824, miembro suplente del Supremo Poder Ejecutivo, hasta que el general Guadalupe Victoria asumió el cargo de presidente constitucional.



      Vicente Guerrero encabezó al partido yorkino y comenzó a figurar como bandera del partido popular. Cuando Nicolás Bravo, jefe del partido escocés, se alzó en armas contra el gobierno de Victoria, en 1828, Guerrero lo batió en Tulancingo.



      Ese mismo año figuró como candidato a la presidencia. Aunque contó con numerosos partidarios, el voto indirecto de las legislaturas estatales, por 11 votos contra 9, designó a Manuel Gómez Pedraza, quien desde el Ministerio de Guerra influía en las elecciones. Se produjo un movimiento subversivo, se saqueó el Parián y se declaró insubsistente la elección de Gómez Pedraza. Se designó entonces presidente a Guerrero, quien tomó posesión el 1 de abril de 1829; en la vicepresidencia se designó al general Anastasio Bustamante.



      Ocurrió la invasión del español Isidro Barradas y el gobierno logró derrotar a los invasores. Anastasio Bustamante, quien vigilaba a Guerrero desde Jalapa, proclamó el plan de la ciudad de ese nombre y desconoció al régimen de Guerrero.



      Dejó la presidencia el 16 de diciembre de 1829; a su vez, el Congreso lo declaró imposibilitado para gobernar la República. Entonces Guerrero se dirigió al sur, y se lanzó en una nueva guerra civil. Armijo fue enviado para combatirlo, fue derrotado y muerto en Texca.



      La guerra se prolongó todo 1830. El gobierno de Anastasio Bustamante, por medio de su ministro José Antonio Facio, se concertó con el marino genovés Francisco Picaluga para dar muerte a Guerrero. En enero de 1831 Vicente Guerrero fue convidado a comer por el genovés a bordo del bergantín "El Colombo". Una vez a bordo, Picaluga le prendió, y se dirigió a Huatulco, en la costa oaxaqueña.



      Allí entregó su prisionero al capitán Miguel González, quien condujo a Guerrero a Oaxaca. Un consejo de guerra lo condenó a muerte. Lo fusilaron en la villa de Cuilapan, la mañana del 14 de febrero de 1831. En honor de Vicente Guerrero, un Estado de la República Mexicana ostenta su nombre.


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